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:: La falta de ejercicio físico es una de las pricipales causas de muerte evitable.

Dades d'aquesta noticia afegides : 2006-12-13



La falta de ejercicio físico es una de las pricipales causas de muerte evitable.

· Se estima que el 7% de las muertes registradas en 2003 se debieron a
la inactividad física, según datos de la Encuesta Nacional de Salud
· La inactividad física se ha producido en todos los grupos de edad y en
ambos sexos
· El sedentarismo o inactividad física se asocia con una mayor
incidencia de enfermedad cardiovascular, diabetes, osteoporosis o
hipertensión arterial
· El ejercicio regular aumenta la esperanza de vida en unos tres años
· Las personas activas viven tres años más de media, con mayor calidad
de vida y autonomía personal que los inactivos
Los cambios en los hábitos de consumo y alimentación que se han producido
en los últimos años en España, así como la creciente tendencia al
sedentarismo en las actividades lúdicas, están incidiendo de una manera muy
negativa en la salud de la población hasta el punto de ser considerados una
de las principales causas de muerte evitable. Los médicos de familia son los
profesionales sanitarios que están en las mejores condiciones, por su
cercanía y conocimiento global de los pacientes, de concienciar a la población
sobre los beneficios de practicar actividad física. Las ventajas del ejercicio en
la población son objeto de debate en el XXVI Congreso de la Sociedad
Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que estos días se está
celebrando en la Feria de Valencia organizado por la Societat Valenciana de
Medicina Familiar i Comunitària.
“La edad no es una contraindicación para practicar ejercicio de manera regular y
adaptado a las condiciones de cada uno. Está demostrado que mejora
siempre la salud y la calidad de vida”, afirma el doctor Ricardo Ortega,
coordinador del Grupo de Actividad Física y Salud de la semFYC. Se estima
que el 7% de las muertes registradas en 2003 se debieron a la inactividad
física, según datos de la Encuesta Nacional de Salud. El doctor Ortega señala
que se trata del factor de riesgo, asociado a los hábitos de vida actuales, que
más impacto tiene sobre la salud debido a que está implicado en el desarrollo
de numerosas enfermedades y su prevalencia es superior a la de cualquier
otro factor de riesgo como el tabaquismo o el consumo de alcohol.
El sedentarismo es un problema de salud que está presente tanto en niños
como en adultos, aunque a medida que aumenta la edad la inactividad es más
frecuente. El nivel de actividad física de una persona incluye la actividad que
realiza en su vida cotidiana, en el ámbito laboral y en su tiempo de ocio. “En
este sentido, en los últimos años se ha producido una notable reducción de la
actividad física en los tres ámbitos. Aunque no es posible modificar la
evolución de los niveles de actividad física en el trabajo, los profesionales de
atención primaria podemos mejorar la situación en lo que actividades
cotidianas y de ocio y tiempo libre se refiere”, explica el doctor Ortega.
Los médicos de familia consideran que cuando alguien camina 10.000 pasos
se considera activo y muy activo cuando se alcanza hasta 12.500 pasos.
Según los estudios disponibles, las personas activas viven unos tres años
más de media, con mejor calidad de vida y mayor autonomía que los que son
inactivos.
Beneficios sobre la salud y herramienta terapéutica
El aumento del sedentarismo en la práctica de las actividades de ocio y
tiempo libre está incidiendo de una manera muy negativa en la salud de la
población y aumentando la tasa de sobrepeso y obesidad de una forma
exponencial y muy preocupante sobre todo en niños y jóvenes. “La televisión
o jugar con el ordenador son causas importantes del aumento de obesidad,
sobre todo en los adolescentes”, afirma este experto.
Además, la falta de actividad física está asociada a un mayor riesgo de sufrir
enfermedades cardiovasculares. Según el doctor Ortega, a nivel
cardiovascular, el ejercicio físico practicado regularmente favorece que el
paciente experimente, entre otros beneficios, un incremento del colesterol
“bueno” y un descenso de las cifras de presión arterial. Los pacientes con
obesidad pierden peso y en general se reduce el riesgo de sufrir un infarto de
miocardio, incluso entre los que han superado previamente algún evento
cardiovascular.
Las mejorías asociadas al ejercicio físico también son evidentes en el aparato
locomotor. “En el caso de las personas mayores, tan castigadas por la
osteoporosis o la artrosis, el ejercicio disminuye el dolor articular y mejora la
movilidad, tan ligada a la autonomía personal para las actividades cotidianas”,
comenta este experto.
Son conocidos los beneficios de la utilización de la actividad física como
herramienta terapéutica. “Se trata de realizar ejercicio físico de forma
planificada y repetitiva con el objetivo concreto del mantenimiento o mejora de
la forma física para la salud en pacientes con problemas crónicos, como la
obesidad, diabetes, depresión, hipertensión o la artrosis. En pacientes que
están en periodo de convalecencia, por ejemplo los que han superado un
infarto de miocardio, el ejercicio desempeña un papel muy importante en su
rehabilitación”, explica el doctor Ortega.
Prescribir actividad física
El sedentarismo se asocia con un aumento de las necesidades de tratamiento
hospitalario, de visitas al médico y de medicación. Por tanto, es necesario
promocionar los beneficios de la actividad física como un hábito de vida
saludable, un consejo que resulta más eficaz cuando se da en la consulta del
médico de familia.
En el cambio de hábitos de vida es importante plantearse metas a corto plazo
y tener claro cuál es el objetivo final. Los gustos personales son
fundamentales a la hora de definir los ejercicios que resultan más
favorecedores para cada persona. “A la hora de recomendar a nuestros
pacientes que hagan ejercicio es necesario tener en cuenta su estado de
salud, saber si practica o practicó algún tipo de actividad, conocer sus
expectativas y preferencias y la disponibilidad de tiempo. Exploraciones como
un electrocardiograma o una prueba de esfuerzo, pueden ser necesarias al
prescribirlo en personas mayores con patologías cardiovasculares”, señala el
doctor Ortega.
Los médicos recomiendan la natación terapéutica (como el aqua-gym), el taichi,
el yoga, la bicicleta estática, el ski de fondo y los estiramientos. Por el
contrario, desaconsejan actividades de mayor impacto como la halterofilia, el
step o saltos, por el riesgo de lesión que comportan. A su vez, otras
actividades, como caminar a paso ligero o correr, al menos cuatro días a la
semana durante media hora, también contribuyen a mejorar el estado de
salud y son actividades al alcance de la mayoría de la población.
Se considera a una persona sedentaria o inactiva cuando camina menos de
5.000 pasos al día. Poco activo es si anda entre 5.000 y 7.000 pasos y casi
activo si llegan a 7.500-10.000. Hasta que no superan los 10.000 pasos los
médicos nos consideran a alguien activos y deben estar por encima de los
12.500 para ser muy activos. “Sabemos que los pacientes activos viven unos
tres años más de media con mayor calidad de vida y autonomía personal que
los pacientes inactivos. Los médicos podemos ayudar a prevenir la inactividad
física y hacer realidad el concepto de envejecimiento activo e integrar el
ejercicio físico como un hábito diario en la vida de los pacientes”, afirma.



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